Tras asumir un nuevo mandato al frente del Sindicato de Empleados de Comercio de Mar del Plata y la Zona Atlántica, Guillermo Bianchi pasó por los micrófonos de Sueños y Sonidos y dejó definiciones contundentes sobre el presente laboral, la reforma impulsada por el Gobierno nacional y el impacto de la recesión en la ciudad.
En diálogo con Radio 10 Mar del Plata, el dirigente señaló que uno de los principales pendientes de la gestión es profundizar mejoras en el sistema de salud sindical, al tiempo que alertó sobre un escenario nacional que “avanza decididamente sobre los derechos colectivos” y obliga a las organizaciones a ganar volumen político y cercanía con la gente.
Bianchi afirmó que el movimiento obrero es hoy “uno de los últimos bastiones de resistencia colectiva” frente al modelo económico del presidente Javier Milei y anticipó un período de fuerte confrontación. “Se viene una batalla de al menos dos años, con una transferencia económica y de poder desde las mayorías hacia minorías concentradas”, sostuvo.
Consultado sobre los ataques del Gobierno a los sindicatos, fue directo: “Las organizaciones sindicales somos el último obstáculo frente a un proyecto que busca desmembrar a la sociedad en términos colectivos y llevarla a una lógica individualista y de mercado”.
Sobre la reforma laboral, el secretario general del gremio mercantil advirtió que el riesgo más inmediato es la caída de la ultraactividad de los convenios colectivos. “Se invierte el principio protector del derecho laboral y se le da mayor poder al convenio de empresa, lo que atomiza la fuerza sindical y debilita el reclamo de los trabajadores”, explicó.
En ese sentido, cuestionó la llamada “modernización laboral” y aseguró que no tiene nada de novedoso. “Es una ley vieja, oprimente, que transfiere todo el poder al empleador, prohíbe asambleas, limita delegados y castiga la protesta”, enumeró.
Bianchi también apuntó al impacto de las políticas económicas en el bolsillo del trabajador mercantil. Denunció que el Gobierno “pisó las paritarias” y utilizó la homologación salarial como un cepo. “Hay libertad para todo, menos para negociar salarios”, remarcó, y recordó que el salario mínimo vital y móvil quedó en 380 mil pesos, mientras que los aumentos fueron sistemáticamente condicionados.
En clave local, el dirigente analizó la temporada de verano en Mar del Plata y anticipó un escenario complejo. Señaló que las empresas afrontarán la temporada con las mismas plantillas y que el empleo estacional ya no tiene la magnitud de otros años, en un contexto marcado por el turismo de corta estadía y la caída del consumo.
Finalmente, dejó un mensaje para los trabajadores que atraviesan incertidumbre laboral. “El trabajo decente no es un regalo. Los derechos se consiguen con organización colectiva y participación. Las organizaciones son las que nos van a ayudar a tener una vida más digna”, concluyó.
















