La industria textil de Mar del Plata atraviesa un momento crítico frente a la creciente entrada de productos importados de bajo costo. Según el concejal Gustavo Pulti, la apertura indiscriminada a la importación somete a los talleres locales a una competencia desigual, con efectos directos sobre empleo y producción.
Pulti explicó que la expansión del fast fashion y del ultra fast fashion, especialmente a través de envíos puerta a puerta sin aranceles, favorece a industrias asiáticas integradas verticalmente, con costos laborales reducidos, subsidios estatales y producción masiva. Este modelo global, conectado algorítmicamente con la demanda de los consumidores, genera un escenario donde un taller marplatense debe competir en desventaja.
En lo que va de 2025, la ciudad ya perdió el 20% de los puestos de trabajo del sector textil, con cierres de establecimientos y suspensión de operarios. Para hacer frente a la situación, Pulti compartió con la Cámara Textil local dos iniciativas que serán presentadas en el Concejo Deliberante, con el objetivo de proteger el empleo y sostener la producción regional.
El concejal subrayó que Mar del Plata quiere seguir siendo la Capital Nacional del Pulóver, pero que el modelo económico actual perjudica a quienes invierten y producen en la ciudad, favoreciendo la entrada de productos importados sin controles.


















