En una nueva edición de Sueños y Sonidos por Radio 10 Mar del Plata, Sandra —vecina histórica de Chapadmalal— describió con crudeza el cuadro de abandono que, según afirma, atraviesan miles de residentes durante todo el año. La convocatoria al “ruidazo” de este sábado surgió como una reacción colectiva tras “años de escritos, pedidos y reclamos sin respuesta”.
Sandra explicó que los vecinos decidieron organizarse bajo el nombre “Los Abandonados de Chapadmalal”, una consigna que sintetiza el malestar por la falta de servicios básicos, obras y seguridad: “Llegamos a un hartazgo. Estamos hablando de integridad, de salud pública, del mantenimiento de las calles, de los pastizales. Somos residentes, vivimos acá todo el año, y las problemáticas solo crecen”.
Salud y emergencias: el reclamo más urgente
Uno de los puntos más sensibles es el deterioro del sistema sanitario. Sandra relató que el pequeño CAPS de la zona atiende solo de lunes a viernes hasta el mediodía y que la ambulancia no permanece asignada al sector. “Las madres tienen que salir a las cinco de la mañana, en pleno invierno, para buscar un turno en Playa Serena. Y cuando llegan, a veces ya no hay más lugar”, afirmó.
A esto se suma el problema del transporte público: “El primer colectivo pasa a las seis y pico. ¿Cómo hace una familia para llegar antes de las siete a pedir un turno? Es imposible”.
Calles intransitables y pastizales sin mantenimiento
En cuanto a la infraestructura, Sandra fue directa: “En invierno es imposible transitar. Hay barro, pozos, calles sin arreglo. Muchos vecinos han quedado encajados y entre nosotros mismos tenemos que asistirlos”. También mencionó la falta de desmalezado, que agrava el riesgo de incendios durante la temporada alta.
La luminaria es otra queja constante. “Cada casa tuvo que invertir fortuna en iluminación propia para poder ver dónde pisa. En las calles no se ve nada. Dos veces me fracturé por la falta de luz”, contó.
Seguridad: robos insólitos y un clima de tensión
Sandra detalló que la inseguridad se volvió parte de la vida cotidiana: “A una vecina le robaron hasta el tanque de agua. Entraderas, gente desconocida deambulando, asentamientos temporales cuando llega la temporada. Estamos desprotegidos”.
Basura y recolección: un servicio que “pasa de largo”
Sobre la recolección de residuos, afirmó que es otro punto crítico: “El camión pasa y levanta solo algunos puntos. Los turistas dejan la basura donde corresponde, pero cuando no pasa el recolector, los chimangos la rompen y terminamos los vecinos limpiando”.
“Sin banderías políticas y sin miedo”
La vecina remarcó que la movilización fue organizada por autoconvocados, sin alineamientos partidarios. “Nos pusimos de acuerdo en no politizar esto. Es una lucha por el lugar donde vivimos. Somos laburantes, profesionales, gente que viaja a Mar del Plata todos los días para trabajar. No somos ocupas ni improvisados. Solo queremos vivir con dignidad”.
La delegación municipal fue elegida como punto de encuentro porque —según dijo— es el símbolo de un Estado que no da respuestas: “Nunca vemos al delegado. No conocemos su cara. Queremos que salga a recorrer, que sepa quién vive en cada cuadra y qué problema tiene cada barrio”.
Un movimiento que recién empieza
La protesta de hoy, aseguró Sandra, no será la última: “Esto recién comienza. Vamos a seguir en cada barrio, en cada punto crítico. No buscamos romper reglas ni cortar rutas: conocemos nuestros derechos y nuestras obligaciones. Pero nos van a tener que escuchar”.
















