“La importancia del hallazgo radica en que se trata de un ejemplar juvenil, lo que permite estudiar sus diferencias con los adultos y evitar errores taxonómicos que fueron comunes en el pasado”, explicaron desde el equipo paleontológico.
Una tumba sellada por el tiempo
Los restos fueron encontrados en lo que habría sido la madriguera del propio animal, una paleocueva que funcionó como cámara funeraria natural. Gracias a los sedimentos finos que la sellaron, el esqueleto se conservó en condiciones óptimas.
El rescate fue realizado durante una salida paleontológica abierta a la comunidad, en la que participaron más de 80 personas, incluyendo estudiantes de la Tecnicatura Superior en Paleontología y personal de Defensa Civil.
Los gliptodontes formaban parte de la megafauna sudamericana, compuesta por animales que podían alcanzar entre 450 y 2.500 kilogramos. Su cuerpo estaba protegido por un caparazón rígido, similar al de los armadillos actuales, aunque mucho más robusto, y algunos presentaban un estuche caudal que funcionaba como arma defensiva.
El caparazón del ejemplar juvenil mide 0,85 metros, en contraste con el metro y cuarto de largo que suelen tener los adultos. Además del tamaño, las placas óseas presentan una ornamentación particular que varía entre edades, lo que los investigadores describen como “Animal Prints prehistóricos”.
Próxima exhibición en el Museo Scaglia
Los restos fósiles recuperados serán exhibidos próximamente en el Museo de Ciencias Naturales Lorenzo Scaglia, ubicado en Plaza España, donde vecinos y turistas podrán conocer más sobre este fascinante exponente de la prehistoria marplatense.

















