
Acompañando a Ianantuony, un grupo de mujeres sindicales se congregó junto a familiares y amigos de víctimas de violencia de género. La instalación, realizada bajo la consigna “Ni una trabajadora menos”, no es solo un gesto conmemorativo, sino también un manifiesto contra la indiferencia institucional y una demanda de justicia y protección para las trabajadoras.
La presencia del Jefe Comunal y la acción en sí reflejan un esfuerzo por parte de la gestión municipal para posicionarse como un actor activo en la lucha contra la violencia de género. Sin embargo, esta acción debe ser vista en el contexto de un país donde la violencia estructural sigue siendo un problema crítico, y donde los símbolos, por más poderosos que sean, requieren un respaldo constante de políticas públicas efectivas y un compromiso real con el cambio.
















